La desaprobación del presupuesto municipal de 2016

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El presupuesto no es un presupuesto que no haya por donde cogerlo, que justifique objetivamente votarlo en contra.

El presupuesto sí presupuesta todo aquello que saben quienes gobiernan que ha de ser atendido como servicios, como suministros y para atender las áreas de competencia municipal., etc.

Lo que un presupuesto no puede ser es un batiburrillo de sugerencias de todos los grupos.

Lo de “presupuesto participativo” puede entenderse como aquel en que se han tenido en cuenta aportaciones de la ciudadanía o de los grupos municipales, pero no necesariamente todo lo que se ha propuesto.

El gobierno municipal no se puede sustraer a pasar por la criba de la Intervención muchas de las partidas, porque la normativa estatal, en orden al cumplimiento de las leyes de estabilidad presupuestaria y las demás reglas del gasto que la ley establece así lo estipula.

La negativa a aprobar el presupuesto por parte de los grupos municipales que lo han hecho, tiene más de subjetividad, molestos con el procedimiento “participativo” (esperando que sea sólo eso) que responder a un criterio objetivo respecto de los contenidos del presupuesto mismo.

El haber aludido tantas veces a la subida del IBI, hay que reconocer que el no haber hecho los deberes respecto de la revisión de los valores catastrales a comienzo de 2015 ha sido lo más lamentable y no es achacable al equipo de gobierno municipal.

Si tanto interés suponía para PP, Jóvenes por la Colonia Concejala no adscrita y PSOE haber bajado de nuevo el gravamen, ¿por qué no lo han hecho mientras ha sido posible, presentado una moción o una propuesta el mismo año 2015, en ese sentido?

Olivo insistió en su día para que no se dejara pasar el plazo para la solicitud de la revisión de los valores catastrales, porque ya no había tiempo para hacer una nueva bajada del gravamen, que fuera publicada y que entrara en vigor al comienzo del ejercicio.

Desde nuestro punto de vista, pensamos que este hecho, de dejar sin aprobar el presupuesto por parte de la oposición, sólo repetido hace ya años con Olivo, responde más a una estrategia que a razones económico-financieras o a una mala gestión del gasto previsto.

El Presupuesto, es la herramienta básica para el funcionamiento de los servicios y de toda la infraestructura, tanto de personal, educativa, de salud, parques, vía pública, y servicios. Cerrarse a su aprobación supone dejar en precario a quienes están al frente de la gestión municipal.

Decía Luis Carreto, (expresidentes de CECO) que un presupuesto hay que aprobarlo, aunque sea por la mínima, porque quienes están en la oposición siempre disponen de sus propuestas para hacer las modificaciones de créditos que crean oportunas, o mejor que crean justas, dejando vía libre para la prestación de servicios que recogen las previsiones presupuestarias y para hacer frente a los suministros necesarios. ¡Qué menos que eso!.

Si la actitud de rechazo de los grupos proviene más de una rabieta por no haber sido suficientemente escuchados, que de un criterio de objetividad, es muy mala señal y dice poco a favor de su posible responsabilidad. La abstención de algunos habría dado vía libre, pero al final recuerda aquello de alea iacta est. La suerte está echada, así que EN CONTRA.

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