¿Por qué las cosas pueden ser diferentes?

Este es el título del sugerente libro escrito por Manuela Carmena, Alcaldesa de Madrid desde el año 2.015. La publicación del libro se realizó un año antes, en 2.014; es decir, cuando todavía el nombre de la autora no era tan popular como lo ha sido desde Mayo del año pasado.

¿Qué poderosas razones pueden llevar a una mujer de más de 70 años, con una tranquila jubilación, a presentarse como cabecera de lista a las elecciones municipales, con posibilidades de ser Alcaldesa de la capital de un país, del nuestro, sin ir más lejos?

Para mí, es la gran pregunta que queda más o menos contestada a lo largo de las páginas de este libro, según consta en el subtítulo “Reflexiones de una jueza”, reflexiones no basadas precisamente en pura teoría, sino bien fundamentadas en sus experiencias vividas como jueza.

Las cosas pueden ser diferentes si alguien se propone que sean, y mantiene este propósito el tiempo suficiente para que ocurra el cambio. Y esto es extrapolable a todos los ámbitos de la vida. Con un estilo ameno y en ocasiones hasta divertido, Manuela Carmena viene a demostrar  que los grandes cambios son el resultado de la suma de muchos pequeños cambios. Pequeños cambios como negarse a utilizar el coche oficial y desplazarse con su escolta en metro, ante los atónitos ojos de sus compañeros de judicatura, o proponer a los miembros del Gobierno Vasco que utilicen en Vitoria la bicicleta, medio con el que ella se mueve también en las ciudades.

Yo creo que esta ruptura de esquemas deja tan atónitos a propios como a extraños, son gestos tan significativos que provocan un enorme respeto entre los que te rodean. Seguramente, para Manuela Carmena, da mucho mejor resultado actuar cuando tus convicciones son profundas, que andar dando demasiadas explicaciones de por qué hacemos lo que hacemos.

La valentía y el compromiso social han caracterizado a la autora durante toda su vida; aunque pudiera haberse amedrentado cuando el 24 de Enero de 1.977 se produjo la matanza de Atocha, en la que fueron asesinados tres abogados laboralistas, como ella, un estudiante de derecho y un administrativo; asesinato perpetrado por tres jóvenes vinculados a la ultraderecha. Una casualidad hizo que ella se salvara de la matanza.

También se denuncian en el libro, con ejemplos y anécdotas, la inoperancia y corrupción de políticos e instituciones (también en la Justicia), la violencia de género o la injusticia con que la sociedad trata a sus mayores.

Después de leer el libro, nadie puede decir que las cosas no pueden cambiarse; con unas cuantas personas como la autora, que nos habla con voz propia y clara de los problemas del mundo en que vivimos, y mantiene sus principios y valores a lo largo de toda su vida, es posible cambiar, para bien, desde nuestro medio más cercano, hasta el que nos coge aparentemente más lejos. Si nos asalta el pesimismo, este libro nos puede insuflar una buena dosis de optimismo.

Manuel Dugo

Deja un comentario